Recomendaciones de colocación para solados

La colocación de la piedra natural es otro de los grandes temas a tratar. Es fundamental a la hora de obtener un buen resultado en un proyecto. No vale con seleccionar una piedra adecuada si luego en el proceso de colocación se cometen errores. Es más, la experiencia me ha demostrado, que un alto porcentaje de las obras en las que las piedras presentan un mal estado, se debe básicamente a una mala ejecución.
Un colocador de mármol puede hacer de una piedra mediocre una piedra muy válida y, todo lo contrario, convertir una piedra con unas características excelentes en un desastre.
No es mi intención juzgar a los instaladores porque hay profesionales con gran experiencia, pero es cierto que en años pasados, con el auge de la construcción, y el crecimiento de la demanda, ha aumentado el intrusismo en el sector de advenedizos procedentes de otros sectores con poca experiencia en mármol. No es lo mismo colocar una baldosa de cerámica o gres porcelánico que una de piedra, ni por el sistema de colocación ni por los materiales o herramientas a utilizar.
También hay que tener en cuenta otro factor, y es que en el mercado cada vez hay más tipos de piedras y con tratamientos distintos y novedosos que algunos profesionales desconocen, no se puede seguir colocando la piedra como se hacía hace 20 años, hay que reciclarse y aprender a adaptarse a las nuevas tecnologías.
Otro elemento determinante es el tipo de proyecto. No es igual el instalador que coloca una vivienda unifamiliar en la que se va a cuidar mucho más el detalle, que en los grandes proyectos, en éstos entramos en la guerra: necesidad de mano de obra más barata, y por lo tanto menos cualificada, para rentabilizar la obra y plazos de entrega normalmente de infarto que hace trabajar a destajo.
Cuando en una obra una piedra presenta cualquier tipo de no conformidad lo primero que se hace es llamar al fabricante de la piedra, el cual en muchas ocasiones ni ha intervenido en la prescripción de esa piedra ni tampoco en el proceso de instalación, pero si la piedra presenta eflorescencias (manchas) es porque la piedra es porosa… si tiene cejas es porque está fuera de las tolerancias dimensionales… si las piezas se fracturan es porque la piedra es blanda… y así un sinfín de reclamaciones que a veces no están fundamentadas. Tengamos en cuenta que la piedra natural es como la piel, es lo que más expuesto a la vista está, pero permitidme el analogismo ¿no es verdad que muchas veces una dermatitis surge como consecuencia de otro problema interno en el organismo? Pues con la piedra pasa igual, su superficie puede estar reflejando un problema interno.

Voy a intentar resumiros aquellos aspectos que me parecen básicos a la hora de instalar.

RESPECTO AL PRODUCTO:
Con relación al producto hay que ser muy conscientes de las características de la piedra que se va a colocar, de ahí la importancia que doy a la fase de prescripción.
Es importante antes de colocar una piedra comprobar que el material está en perfecto estado, que no presenta defectos como destonificación, desportillos, problemas dimensionales, etc. Una vez colocada cualquier reclamación va a ser muy complicada y sobre todo costosa.

Tolerancias dimensionales

El instalador tiene que saber que está colocando un producto natural y que por lo tanto cada pieza es única y distinta, así que un buen colocador se diferencia de uno que lo es menos en que tiene una cierta sensibilidad estética para distribuir las baldosas creando una armonía tonal.
Hay que ser muy cuidadoso con la manipulación, transportando las baldosas siempre en vertical, y almacenarlas en un sitio siempre seco y no remontar pallets porque el sobrepeso va a provocar la rotura de las piezas que se encuentran en el inferior.
Y muy importante es que las piezas estén secas antes de instalarlas, normalmente vienen mojadas debido a los procesos de elaboración.

RESPECTO AL SOPORTE:
Hay que realizar una preparación previa del soporte sobre el que irán colocadas las baldosas Debe estar limpio de polvo u otras sustancias, sin humedad, y una rugosidad y porosidad adecuada para que se produzca una adherencia correcta.
Es fundamental que el soporte tenga una planeidad (o planicidad) apropiada con una desviación menor de 3 mm en un espacio de 2 metros, si es superior habrá que recurrir a autonivelantes o morteros de nivelación porque sino el rendimiento del adhesivo que se utiliza para pegar las baldosas se descompensará.
Y además dicho soporte debe ser estable esperando, antes de colocar la piedra, a que cesen los movimientos y retracciones propias del secado. Si no tiene estabilidad recibirá tensiones y las piezas se romperán o se despegarán.
Se puede colocar piedra sobre un pavimento antiguo ya existente siempre que esté en buen estado y adherido al soporte. Se puede comprobar fácilmente utilizando una maza de goma y golpeando las piezas, enseguida veremos si están huecas o se mueven, si es así habrá que levantarlas y sustituirlas por otras o rellenar el hueco con otro material antes de comenzar el nuevo solado.
Pero quizá una de las recomendaciones más importantes es que este soporte esté perfectamente seco, y cuando digo seco no digo que parezca seco a la vista sino que realmente lo esté. Es decir que todo el grosor del soporte, de lo más superficial a lo más profundo, esté completamente seco, con una humedad inferior al 2-3%. Esto se puede comprobar con medidores de humedad específicos que se pueden encontrar en el mercado. ¿A que a nadie se le ocurriría colocar un suelo de madera sobre una base húmeda? Pues con la piedra tampoco se debería hacer.
Hay que evitar a toda costa que la humedad ascendente penetre en la piedra por capilaridad.
Estamos siempre preocupados por la absorción superficial de la piedra y, si hay algo que pueda perjudicarla, es la humedad que viene del soporte, que disuelve sales y otras sustancias de los adhesivos generando las temibles eflorescencias.
Normalmente el tiempo de secado es de 1 semana por cada centímetro de espesor.
Cuando no se puede esperar debido al planning de la obra me he encontrado con casos en los que se han utilizado aditivos especiales que se han aplicado al soporte para acelerar el secado, o si ya estaba realizado el soporte se ha acelerado dicho secado con cañones de aire caliente. Otra opción, también recomendable en soportes que puedan estar por debajo del nivel freático (como por ejemplo los sótanos), es la de colocar una membrana impermeable o aplicar un impermeabilizante entre el soporte y el solado. Hay varios en el mercado (en otra ocasión os recomendare algunos).

RESPECTO A LOS ADHESIVOS:
Es vital la evaluación del adhesivo a utilizar si no queremos encontrarnos con sorpresas desagradables una vez que ya está la piedra colocada.
Recomiendo utilizar cementos cola de rápido fraguado (secan con cierta rapidez, hay numerosos en el mercado, también os diré algunos más adelante) utilizando la técnica del doble encolado con un sistema de capa fina, no superior a 1 cm de espesor.

doble encolado

Esta técnica, utilizada habitualmente en la colocación de cerámica, consiste en aplicar con llana dentada el cemento cola recomendado para cada caso en el soporte (nunca extender de un golpe una superficie superior a 2 m2 porque enseguida empieza a endurecer) y adherir  la baldosa previamente manchada por la parte trasera con ese mismo cemento cola pero muy diluido. Esto va a proteger la piedra evitando manchas y eflorescencias.

Es mejor que el color del adhesivo sea lo más similar al color de la piedra que se va a colocar, por ejemplo cemento cola blanco para un Blanco Macael o mármoles cremas o gris en un Sierra Elvira.
Jamás colocar la piedra a pelladas, es decir a pegotes. Está muy extendido tradicionalmente colocar la piedra aplicando 4 pegotes de adhesivo en las esquinas y otro en el centro de la baldosa cuyo grueso dependerá de la nivelación del suelo. ¿Imagináis el desastre que origina? ¿Nunca habéis visto en el suelo las 5 típicas manchas en cada baldosa colocada? Pues eso se debe, primero a que el soporte no estaba seco ascendiendo la humedad por dichos pegotes junto con otras sustancias y segundo porque probablemente dichos pegotes sean de un espesor considerable porque el suelo no estaba nivelado.

RESPECTO A LA JUNTA:
Siempre hay que dejar las juntas recomendadas. Existen distintos tipos necesarias en una solería. Hay juntas de movimientos para absorber las variaciones dimensionales (perimetrales o de contorno, estructurales, de partición o fraccionamiento, verticales y horizontales) y están las juntas de unión entre baldosas contiguas. Esta labor se puede facilitar con el empleo de crucetas, las hay de numerosos anchos.

Crucetas

Crucetas

Fundamental también el correcto sellado de las mismas. Como este apartado es bastante extenso, tal y como prometí, dedicaré un post especial al tema de las juntas.
Hay otras recomendaciones imprescindibles que parecen a priori obvias pero que, sin embargo, os aseguro que también se omiten en muchos de los procesos de instalación. Como el hecho de trabajar con herramientas siempre limpias, no dejar llanas mojadas sobre la piedra porque se oxidan… no utilizar rotuladores o similares para marcar las piedras o no apagar los cigarrillos sobre ella mientras se está colocando… Es fundamental, y ya lo he comentado en otras ocasiones, proteger la piedra después de colocarla y hasta que termine el resto de la obra. Hay muchos materiales en el mercado desde tablero tipo porexpan, por favor nunca cartones, si se mojan pueden desteñir y manchar la piedra…

Las anécdotas en este sentido son innumerables. Sobre esto se podría escribir un libro al más genuino estilo de Celtiberia Show de Luis Carandell…